EDITORIAL

De la pandemia a la panmedia

jueves, 5 de noviembre de 2020 · 02:59

POR: VERÓNICA PARENTIS

 

 

De la pandemia a la panmedia.

En el actual contexto de pandemia, la tecnología y el incremento en el uso de sus dispositivos han penetrado tan fuertemente en nuestro ser individual y colectivo que, aquello que nos hace humanos se ha convertido en un acto artificial.

Esto no es nuevo, se ha planteado en las obras de Bradbury y Orwell, hasta Huxley en ‘Un Mundo Felíz’ dibuja un planeta futurista, regulado y tecnológico que gracias al consumo y al entretenimiento será “una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar”

Son ejemplos que nos muestran como nuestros mundos se han visto afectados por lo que medios de comunicación denominan “la nueva realidad”. No creo sea tan nueva ni tan real; es quizás un periodo de transición a una nueva manera o una manera diferente de conocer el mundo. Como escribió Pablo Touzon en el Dipló ([1]), “si alguna ventaja tiene la situación que estamos viviendo es que nos sacó de una normalidad que dábamos por hecha, que llegamos a considerar como una segunda piel, un hecho antropológico inevitable, y nos puso frente a los límites del modelo de desarrollo en el que vivimos.”

Vamos por partes, la tecnología, el uso actual que hacemos de esta y su protagónico en pandemia han modificado estructuralmente las formas de organización, acción e interacción en el ámbito social. Han modificado los imaginarios y las experiencias de vida, el modo de consumir, proyectar y narrar nuestras identidades. El campo político también ha sido alterado por las redes sociales, en la interlocución y la propaganda.

Se calcula que el tráfico de internet a nivel mundial aumentó, en promedio, un 25 por ciento en este tiempo([2]). Como señala Jose Natanson ([3]), “En ‘El filtro burbuja’ ([4]), el investigador Eli Pariser explica que tanto los buscadores de Internet como las redes sociales son en esencia empresas de publicidad cuya rentabilidad depende de que pasemos dentro de ellos la mayor cantidad de tiempo posible”

Ahora bien, el vivir (y convivir) en casa más tiempo de lo habitual plantea múltiples escenarios y desafíos: actividades diversas, lo doméstico y el ocio, el estudio y el trabajo que en muchas ocasiones requiere de nuevas formas, estrategias y conlleva problemas y retos ya que las plataformas son espacios complejos, en los que conviven gran diversidad de intercambios

Además, muchos adultos buscan adaptarse al mundo digital durante la pandemia lo cual se merece un comentario con 'tinte antropológico', puesto que, en innumerables casos son los hijos e hijas los que ‘enseñan y transmiten’ conocimientos a sus padres y madres. 'De ser una hipótesis verificable, representaría un cambio radical en la historia del Homo Sapiens'

Hasta aquí vemos que la interacción sujeto - dispositivo se ha incrementado al tiempo que entre sujetos ha disminuido; y que se ha puesto en evidencia el colapso de una serie de elementos políticos, educativos, económicos, culturales y sociales que fueron diseñados para una sociedad que ya no existe.

Las consecuencias y el resultado de la crisis pospandémica, necesitarán la reflexión acerca de lo que estamos viviendo y el futuro que queremos construir.

Al respecto, sería interesante dar más jerarquía al necesario cuidado del medio ambiente con el fin de intensificar esfuerzos contra el cambio climático, en pos de una transición a una economía menos depredadora, esclavizante y estructuralmente desigual.

Y si bien en la sociedad vigente hay desigualdades, la pandemia las ha intensificado, se acentuaron; se normalizaron nuevas formas de relación. Se propagaron violencias con velos digitales, pero se discriminan y segregan a los mismos en la confluencia entre racismo, sexismo y clasismo; algo que en la interacción social podíamos atenuar y hoy, ni siquiera imaginamos las escalas a las que se mueve.

La pregunta es, ¿cómo vamos a volver a interactuar materialmente? ¿Se profundizará la individualización, o lo colaborativo? ¿Será desde arriba u horizontal?

Imaginar el mundo que viene, es aceptar que lo estamos construyendo hoy. El desafío es enorme en un momento en que se extraña el contacto con el otro, al tiempo que se insiste en un futuro donde los cuerpos no se acerquen. Para funcionar, una sociedad mecanizada y absorbida por la virtualidad, necesita erradicar aquello que nos hace humanos...

 

 

 

 

 

[1] https://www.eldiplo.org/notas-web/salir-de-la-matrix/

[2] Centro de Investigaciones en Mediatizaciones de la Facultad de Ciencias Políticas y RRII – UNR. Año 2020.

[3] https://www.eldiplo.org/256-las-luchas-por-la-tierra/el-hombre-que-piensa-que-todos-piensan-como-el/

[4] Taurus, 2017.

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